Esta plaza ha sido el corazón de Malá Strana desde su fundación, en 1257. En un principio, en este emplazamiento se levantaba un gran mercado aledaño a la muralla del castillo. Después se construyeron edificios en medio de la plaza, dividiéndola en dos.
La mayoría de las casas que rodean la plaza datan de la Edad Media, aunque todas se reconstruyeron en estilo barroco y renacentista. En el centro se encuentra la hermosa iglesia de San Nicolás y el edificio que albergaba una antigua escuela jesuita. También destaca la fachada del Palacio de Liechtenstein y la Columna de la Santísima Trinidad, edificada para celebrar el final de la peste de 1713.
Otros edificios como: el Palacio Smiricke, el Palacio Sternberg y el Palacio Kaiserstein destacan por sus hermosas fachadas y ornamentaciones curiosas.
En los soportales de la Plaza de Malá Strana se suceden cantidades de tiendas, restaurantes y cafeterías muy interesantes.
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