Esta iglesia de estilo barroco divide y domina la plaza de Malá Strana. Además, es la Iglesia más grande de las construidas por los jesuitas en Praga. El arquitecto Christoph Dientzenhofer inició la construcción de esta iglesia en 1704. Las obras siguieron posteriormente por su hijo Kilian Ignaz Dientzenhofer que construyó la cúpula y el presbiterio. Lo ultimo en construirse fue el campanario en 1755 obra de Anselmo Lurago.
Las estatuas, frescos y cuadros del interior se deben a destacados artistas del momento; destaca la bella Cruxifición de Karel Skréta. El precioso órgano de 1746, tuvo el honor de ser tocado por Mozart en 1787. El púlpito es obra de Richard y Peter Prachner y el fresco de la cúpula a 70 metros de altura de Franz Palki. Una extensa renovación a mediado del siglo XX subsanó los daños ocasionados por más de 200 años de humedades y guerras.
Es un buen ejemplo del estilo del alto barroco, diseñada por KI Dienzenhofer, quien es conocido por otros logros arquitectónicos en la ciudad de Praga.
El interior alberga una única lámpara de araña que data del siglo XIX, proveniente de la ciudad de Harrachov. También contiene pinturas de gran formato de Karel Škréta, un bien conocido pintor checo de la época barroca.
La Iglesia de San Nicolás también cuenta con un campanario al que los visitantes pueden subir. Desde lo alto podrás disfrutar de unas vistas espectaculares de la cúpula de la iglesia y de la ciudad.
Durante todo el año se celebran conciertos allí. Después de todo, ¿quién se resistiría a escuchar el órgano en el que tocó el mismísimo Wolfgang Amadeus Mozart mientras vivió en Praga?
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